De Ortigueira a los silencios de Loiba
Desde la pequeña parada cerca de Loiba, las pasarelas naturales y pistas vecinales llevan a balcones célebres sobre acantilados rojizos, donde un banco mira al infinito. Entre tojos y brezos asoman senderos que bajan a calas de canto rodado. Avanza con atención, evita los bordes húmedos, y celebra el silencio que solo rompen cormoranes y un tren lejano serpenteando la cornisa.